Armonía, respeto por la tierra y biodiversidad en un paisaje vivo.
Propiedad de la familia Valsangiacomo, la viña centenaria de la finca el Albardín, certificada en ecológico, muestra condiciones edáficas, genéticas y climatológicas excepcionales. Respetamos la tierra y la biodiversidad en un paisaje que nos esforzamos en mantener vivo. El respeto por nuestro entorno pasa por recuperar y favorecer la biodiversidad, desde la cubierta vegetal hasta el control biológico de las plagas mediante feromonas, pasando por la plantación de aromáticas cuyas flores atraigan los polinizadores.
La Finca El Albardín reúne las características soñadas para elaborar vinos expresivos, singulares y elegantes, a la par que fáciles de beber.
La bobal en vaso y en secano, respetada y bien trabajada, transfiere a los vinos personalidad, carácter y expresividad.
Más allá de intentar domar a la bobal, uva difícil de domesticar, nuestra labor está en interpretarla a través de las distintas selecciones parcelarias que realizamos. La misma finca presenta características diferentes que nos permiten añadir más parámetros de complejidad a nuestros vinos: variedad de suelos, microclimas, viñas viejas (de hasta 100 años) y bajo rendimiento (pudiendo llegar en el viñedo más antiguo hasta apenas 200 gramos por cepa).
Practicamos la cubierta vegetal espontánea y alterna. Ésta favorece la biodiversidad en la viña, aumentando por ejemplo insectos o lombrices, que en algunos casos pueden bio regular algunas plagas que hacen bastante daño a la uva (principalmente polilla del racimo). Por el aumento de esta biodiversidad, en algunos puntos donde el marco de plantación es más amplio, plantamos aromáticas (romero y lavanda). De vez en cuando, alguna aromática diferente aparece de forma espontánea (por ejemplo, la manzanilla amarga). Estas plantas son particularmente importantes por ser perennes y generar flores atractivas para insectos polinizadores.
Este paisaje vivo, compuesto por aves insectívoras, rapaces, jabalíes, culebras, lagartijas y lagartos, perdices y una miríada más de especies animales y vegetales, encuentran en este agroecosistema su hábitat idóneo.
Otro de los motivos de la cubierta vegetal es porque donde la viña vegeta más y produce mucha más uva porque hay más disponibilidad de agua, también hay más cubierta vegetal generando más competencia y disminuyendo el vigor de la cepa, produciendo de ese modo, menos uva y de mejor calidad.